El sueño de la Diosa Ratona
Empezaba en unos grandes almacenes. Estábamos un grupo de amigos y yo tratando de robar en una gran superficie cuando el techo se nos vino encima. Al llegar los servicios de emergencia también llegó la policía, que nos detuvo. Lo siguiente que recuerdo es que nos metían en una cárcel. Era una prisión extraña, con muchas escaleras y estaba hecha de tierra prensada, algunos escalones estaban desgastados. Nos llevaban a todos juntos hasta que teníamos que separarnos en una planta o en un pasillo. Las ventanas de las celdas eran pequeñas y profundas, entraba la luz y teníamos objetos en el alféizar, pero no había barrotes en ellas. Era solo la sensación de que por ahí no podías salir.
Llegó un momento en que el deseo de escapar pudo más que la prudencia o el miedo a ser descubiertos, de manera que una noche bajamos las escaleras hasta unas alcantarillas, donde llegamos a unos túneles subterráneos de desagüe. Eran redondos como tuberías y corrían regueros de agua. Todo estaba muy oscuro, solo nos iluminaba un reflejo en el agua del suelo. Y así, llegamos a un túnel donde nos quedamos parados. Íbamos solo dos personas, aunque yo ya lo veía todo desde fuera, como un observador omnipresente. De manera que estas dos personas, que ahora eran dos niños, se pararon ante un punto de luz blanca que apareció delante de ellos. La luz se abrió y se hizo brillante, y en su interior apareció un elefante enorme y sobre él, una diosa de estilo hindú, de colores azules, amarillos, blancos y rosas que tenía cara de ratona. Su rostro era azul, muy hermoso, ojos grandes y amables, con dos orejitas redondas que coronaban su cabeza. Los dos niños quedaron inmóviles al verla, y ella los miró, decidió concederles su deseo de escapar y los convirtió en dos pequeños ratones. Ella sonrió, ellos se miraron el uno al otro moviendo sus bigotillos y salieron de aquél sitio corriendo juntos hacia el final de aquel túnel.
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Cuando desperté, me sentía extrañamente liberada de salir de una cárcel sin rejas, aunque pensaba: y cómo volverán a ser niños? Se quedarán así para siempre? A lo mejor son más felices siendo ratones... La diosa lo sabría o es que quería que todo el mundo fuera como ella...? A veces los sueños nos hablan pero no muy claro. La resolución tenemos que encontrarla estando despiertos. Mejor no intentar nunca robar un supermercado.
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